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Albert o la tolerancia cero a las dunas (Ensayo)

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Artículo publicado el 02/01/2008

La cuestión de la erosión
El acumulamiento de arenas movedizas ocasionadas por el viento, estaba asociado tradicionalmente al Desierto del Sahara, al de Libia, o al de Kalahari en África, o al de Gobi en Asia, y a algunos lugares de Estados Unidos y de México, como el Desierto de Sonora, por ejemplo. Chile, al igual que algunos otros países se ha visto muy afectado por el avance de las arenas desde sus costas hacia el interior, así como por el avance relativo de sus zonas áridas, tales como el Desierto de Atacama, por ejemplo. La erosión es el desmoronamiento progresivo que se produce en la superficie terrestre por agentes externos, en especial por las aguas o el viento. Y justamente este último agente se ha ensañado con muchos sectores de la costa chilena; v. gr.; Reñaca, Concón, Playa Amarilla, Coquimbo y otros. Y en otros períodos con la Región de Chanco, sus alrededores y casi con el pueblo mismo. Y justamente aquí entre estas chapas de tierra, nace una leyenda y un modelo ecológico defensivo: La obra de Federico Albert. Por cierto que no es el primero en observar y llamar la atención sobre el avance de la erosión en Chile, pues eso lo avizora ya en el Siglo XIX el naturalista Claudio Gay, durante su recorrido por el territorio nacional. Empero, quien consigue logros significativos y plantea su mensaje en un contexto político y cultural en el que sí logra enfrentar y combatir las dunas en el plano normativo y práctico, en Chile es Federico Albert en los inicios del Siglo XX.

Federico Albert: El Hombre
Federico Albert Faupp, nace el 8 de noviembre de 1867 en Berlín, en el seno de una familia de músicos, donde transcurre su infancia sin mayores problemas económicos. Realiza sus primeros estudios en el Real Gimnasio de Dorotea de Berlín, destacándose en las áreas de Historia Natural, Física y Matemáticas. Estudia en las universidades de Berlín y Munich, obteniendo en primera instancia, el grado de Bachiller en Botánica, para dedicarse durante los dos años siguientes, a estudiar microscopía e histología; así como también, se dedica a investigar sobre diversos métodos científicos, en especial los que corresponden a la taxidermia.

A los veinte años, ya está en posesión del grado de Doctor en Ciencias Naturales y se desempeña en el Jardín Botánico de Berlín, donde ocupaba un alto cargo. Es en este momento en que es contactado por Domingo Gana, embajador de Chile en Alemania; quien le plantea que considere la posibilidad de venir a trabajar a Chile. Finalmente Albert acepta y arriba a este país de América Meridional, en 1889, comenzando sus trabajos en el Museo de Historia Natural. Aquí se destaca prontamente por su iniciativa y persistencia. La muestra más significativa de su labor realizada en esta entidad, es el esqueleto de la ballena azul que aún podemos observar en el Museo, el cual Albert trasladó desde Valparaíso.

El paisaje variopinto que le ofrece el país, lo induce a conocerlo en profundidad, lo que se refleja en la gran cantidad de obras legadas, las cuales cubren un amplio espectro referente a los recursos naturales, entre las que destacan las relacionadas con especímenes que pueden ser de interés para la silvicultura, la piscicultura, y el manejo del suelo y de las aguas.

En 1910, y como parte de la conmemoración del centenario de la Independencia Nacional , el gobierno le reconoce a Albert Faupp su destacada labor y le hace entrega la carta de ciudadanía chilena. Cuatro años después, debido al estallido de la Primera Guerra Mundial, Albert viaja a Alemania, preocupado por el destino de sus familiares; desde donde regresa enfermo.

En 1916 se retira de las funciones públicas, al parecer, muy sentido y dolido, por las dificultades y trabas administrativas de aquellos exponentes de los grupos económicos que veían comprometidos sus intereses. Esto, debido a las fuertes críticas que éste alemán había realizado a quienes destruían los recursos naturales del país sin pensar en el porvenir. Así, pasa sus últimos años de vida, escribiendo acerca de los bosques y acerca de la conveniencia de proteger la flora y faunachilensis. Muere el 9 de noviembre de 1928, a los 61 años, de un ataque al corazón que lo sorprende en una calle del centro de Santiago.

Su aporte científico
Federico Albert Faupp, es un adelantado visionario con respecto al tema de los recursos naturales: logra comprender la riqueza que proporcionan los diversos ambientes naturales, reconoce los problemas que los afectan, y por ende, entiende la importancia de proteger estos recursos naturales para su conservación y aprovechamiento de las nuevas generaciones. Su obra comprende una serie de exploraciones en terreno, el acopio de más de 1.200 fósiles, incluido un ictiosaurio y los restos de un mastodonte y numerosos textos y artículos relativos la piscicultura, la paleontología, la ornitología, la taxidermia, y la erosión y forestación de los suelos. Por ello no es extraño que haya recorrido El Valle de Elqui, Ovalle, Santiago, Valparaíso, Los Andes, Rio Blanco, Catapilco, Curicó, Cauquenes, Corral, Constitución, Llanquihue, Chiloé y el Archipiélago de Juan Fernández, entre otros.

Albert como ya hemos señalado, publica numerosos artículos y libros. Entre los artículos, muchos de éstos aparecen en los Anales de la Universidad de Chile, en la Revista Chilena de Historia Natural y en las Actas de la Société Scientifique du Chili, Boletín de Bosques, Pesca y Caza, entre otras fuentes. Y entre sus textos, recuérdese por ejemplo: Los Estudios sobre Ornitología chilena (1898), Las Dunas o sea las arenas volantes, voladeros, arenas muertas, invasión de las arenas, playas y médanos del centro de Chile (1900), Estudios sobre la Chinchilla (1901), La Introducción de los Salmones (1902), Cartilla Forestal Dedicada a los agricultores del País (1905), El Aromo de Australia (1908), Los 7 árboles más recomendables para el país (1909), La necesidad urgente de crear una Inspección General de Bosques, pesca y Caza , (1911), entre tantos otros.

En rigor, en nuestra época, al pensar en su obra, generalmente se enfatiza en la tarea de reforestación, en su interés por desarrollar la salmonicultura y en sus labores como taxidermista, pero en verdad su preocupación forestal era mucho más global, aludía también a una cuestión de salubridad pública, y a lo que hoy llamaríamos “una mejor calidad de vida”. En efecto, el mismo Albert lo expresa así en una de sus obras: “En la salubridad pública los bosques ejercen una influencia benéfica, así por ejemplo, en la vecindad de los pueblos son ellos los que ponen una barrera infranqueable a la propagación de las epidemias, saneando el aire que rodea a los terrenos que, por un exceso de humedad estancada, pueden ser foco de miasmas pestilentes”. (1)

La lucha contra la erosión
En 1900, Albert se traslada hasta Chanco con el fin de controlar el avance de las dunas o “arenas volantes”, que amenazaban con cubrir los extensos terrenos agrícolas del sector e incluso el mismo pueblo. Y por ello principia a desarrollar un vasto plan de reforestación y a crear viveros para repoblar de floresta en dichas regiones. Para lograr detener el avance de las arenas, trabaja en distintas fases y con distintos procedimientos; uno de ellos consiste en plantar rábanos, romaza, o plantas forrajeras, y luego repoblar con árboles para afirmar el suelo. Quince años más tarde, gracias al plan de plantaciones forestales iniciado por el científico, había logrado recuperar más de 300 hectáreas de superficie fértil. Allí se cultivaron aproximadamente dos millones de árboles, los que, debido a su altura -algunos con más de 20 metros- han logrado detener hasta hoy el avance de las “arenas volantes”. (2) Justamente entre los bosques artificiales que planta para detener las dunas figuran: los aromos australianos ( acacia melanoxylon ) y un tipo de eucaliptos ( eucaliptos resinífera ), los cuales tienen un crecimiento relativamente rápido y la caída de sus hojas favorece mejor la reconstitución de la capa vegetal de los suelos arenosos. (3) Y también porque los mismos tienen una mayor resistencia a las aguas salobres y a la brisa marina, tal como lo destaca en su obraLos 7 árboles más recomendables para el país. (4)

Actualmente el lugar está convertido en una reserva nacional y está a cargo de la Corporación Nacional Forestal, y lleva el nombre del profesional alemán. La misma cuenta con una superficie de 145 hectáreas de bosque, conformado esencialmente por pinos, eucaliptos, aromos y cipreses. Los habitantes del pueblo de Chanco y los agricultores de la zona, que vivieron a mediados del siglo XX le deben mucho a Albert, porque pudieron volver a sus tierras y retomar sus labores agrícolas, ganaderas y pesqueras; pero los jóvenes no tienen idea de este benefactor, y en este sentido, los estudiosos de la historia de la ciencia en Chile, tienen la oportunidad de difundir su labor, y saldar la deuda a su memoria.

La Forestación
Debido a los reclamos públicos por la destrucción de los bosques en las provincias de Malleco, Cautín y Valdivia; Albert viaja en 1903 a dichas regiones, donde constata los graves daños a la flora y fauna regionales, ocasionados por la quema de los bosques. Ese mismo año viaja a Alemania y se contacta con distintos ingenieros forestales, de quines aprende sus métodos de trabajo; muchos de los cuales los aplicará más tarde en nuestro país, convirtiéndose en el organizador y articulador de la normativa y de la administración forestal, logrando así, asentar las bases para una política de conservación de los bosques en Chile. En su trabajo, Albert insiste en que la conservación no es olvidarse de los bosques, como recursos explotables; sino que es una racionalización de los procesos de explotación de los mismos, el cual debe ir a la par con una normativa eficaz para cautelar la replantación de bosques y la restauración de los suelos. (5)

Por otra parte, Albert se da cuenta que la erosión que afecta gran parte del territorio costero, se debe a la desaparición de la cobertura forestal que es la que entrega los componentes orgánicos necesarios para mantener fértiles los suelos. A raíz de este estudio, establece una campaña urgente de reforestación, para poder detener el proceso erosivo. Indica además que los terrenos que se deben destinar a la forestación son aquellos no aptos para otro tipo de cultivo, como por ejemplo terrenos pedregosos, arenosos, secos, calcáreos, o aquellos con pasto insuficiente para la alimentación de los animales. De esta forma, es posible sacar el máximo provecho de los suelos y no se pierden áreas de cultivo agrícola en forestación.

Con respecto a la conservación del medio ambiente, Albert enfatiza la importancia del rol del Estado en la misma, en estos términos: “El Estado debe velar i supervisar la conservación i construcción de los bosques”. (6) Insiste en que el Estado debe otorgar libertad de acción a los ciudadanos en cuanto a las iniciativas para la plantación y protección de los bosques; sin embargo, recomienda que el mismo pueda establecer un control para evitar el devastamiento de los territorios, por ejemplo, a través de la creación de reglamentos sobre bosques, y diseñando políticas gubernamentales para el repoblamiento forestal y la conservación de reservas forestales. Esto, a su juicio, actuaría como un ejemplo e incentivaría a los particulares en cuanto al cuidado de los bosques.

La primera piscicultura
El año 1902, Federico Albert Faupp, elabora un documento indicando las posibles especies de salmonídeos que sería factible introducir en Chile. Tiempo después, plantea establecer una Estación de Ensayos de Piscicultura, para lo cual, no sólo estudia el hábitat de las especies que considera más apropiadas para el proyecto; sino también, las variaciones de temperatura de algunas regiones que le parecen adecuadas para implementar dicho proyecto, así como también, el impacto económico de su propuesta. Al respecto, Albert estima que la introducción de salmones sería exitosa en ríos que nazcan en las cordilleras a cierta altura y que tengan agua aireada y con pequeñas vertientes de aguas cristalinas con fondeos pedregosos y arenosos. (7) Luego, al año siguiente, y muy de acuerdo con sus ideas previas, Albert emprende la construcción de la primera piscicultura en nuestro país. La misma se ubica, cerca de la ciudad de Los Andes, en Río Blanco; esto es, en los inicios de la cordillera.

Con el apoyo de gobierno, y luego de superar un mar de dificultades administrativas y de transporte, logra traer desde Alemania, cuatrocientas mil ovas, las cuales son transportadas en barco a vapor desde Pallice, Francia, hasta Valparaíso. De esta forma, Federico Albert Faupp, inicia el cultivo de la primera piscicultura de salmonídeos en Chile, en 1905 y cuyo auspicioso resultado, le ayuda a obtener el apoyo de empresarios, que más tarde abrirán nuevos criaderos en La Dehesa, Lautaro y Aysén.

Hacia una conclusión
El legado de Albert va más allá de la ciencia chilena y no se agota en ella. Alude a un incremento del conocimiento en zoología marina, en paleontología, en técnicas forestales y en técnicas y procedimientos de cultivos de peces salmonídeos. Es un aporte múltiple que logra sacar la ciencia a regiones al igual que el naturalista porteño Carlos Porter, y logra unir el conocimiento científico, las técnicas específicas de tal o cual cultivo, con la industria nacional. Además de dejar asentado definitivamente la preocupación ecológica por la renovación y protección de los bosques nativos. Pero además es uno de los pocos hombres de ciencia que se preocupa de dejar instituida una política científica para la protección de especimenes de la flora y de la fauna chilenas. De esta convicción es justamente la tozudez con que presenta una y otra vez, proyectos de protección de los recursos forestales. En este sentido, Albert es un antecesor de las preocupaciones ecológicas y ambientalistas en Chile.

Por Zenobio Saldivia y Cherie Flores

Bibliografía
1. Albert, Federico: Cartilla Forestal dedicada a los Agricultores del país , Imprenta, Litografía i Encuadernación Barcelona, Stgo., p.4.
2. Camus, Pablo: “Federico Albert: Artífice de la gestión de los bosques de Chile” [en línea]. Revista de Geografía Norte Grande , Nº 30: p. 55-63 (2003). [Consulta: noviembre 16 de 2007]. Disponible en: http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/300/30003005.pdf
3. Cf. Albert, Federico: El Aromo de Australia o Acacia Melanoxylon , Impr. Cervantes, Stgo., 1908. Y también del mismo autor en: Plan General para el Cultivo de Bosques , Ministerio Industria y Obras Públicas, Stgo., 1907.
4. Albert, Federico: Los 7 árboles más recomendables para el país , Stgo., 1909.
5. “Conservación de los recursos naturales” [en línea]. [Consulta: noviembre 16 de 2007]. Disponible en: http://www.sitiosculturales.cl/ mchilena01/ temas/ dest. asp ?id=albertconservacion .
6. Hartwig, Fernando: Federico Albert: pionero del desarrollo forestal en Chile . Talca, Ed. Universidad de Talca, 1999.
7. Albert, Federico: La Introducción de los salmones , Impr. Cervantes, Stgo., 1902., p. 13.

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